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Grandes planes

Constitución ya trabaja en un plan maestro de urbanización. “Sobre la base de convenios de colaboración entre el municipio, el gobierno regional, el ministerio y las empresas, la idea es que los privados apadrinen a las ciudades y financian estudios para desarrollar un proyecto validado por la comunidad”, dice Allard.

Arauco financia el estudio para la ciudad. En él participan la firma global de ingeniería y diseño ARUP, que se hizo conocida por construir el Centro Charles Pompidou en París, la firma de arquitectura y urbanismo chilena Elemental, la agencia público-privada de fomento tecnológico y de negocios Fundación Chile y la Universidad de Talca.

El plan debería estar listo a fines de junio, pero Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos de Arauco, adelanta varios de sus criterios: habrá una zona de protección en el borde fluvial sin viviendas y se reemplazarán edificios públicos con nuevas estructuras de madera sustentables energéticamente. El mismo enfoque se aplicará en los próximos meses con otras ciudades devastadas. Talcahuano, por ejemplo, es un puerto que mueve sólo el 1% de la carga nacional, pero puede ser mucho más competitivo con un plan urbano bien pensado, cree Allard.

El gobierno chileno también aprovechará la catástrofe para crear nuevos planes de desarrollo metropolitano, al estilo de lo que se hizo con Santiago y Valparaíso a comienzos de los 90 y que dio impulso a las vías urbanas concesionadas y nuevos sistemas de transporte. Para Erik Vittrup, de la ONU, esta tarea no será tan difícil en Chile, ya que las urbes tienen una dinámica económica definida. “El objetivo será restablecer los tejidos que ya existían”, dice. En Haití la situación es opuesta. La elevada inversión para levantar Puerto Príncipe —algunos la calculan en US$ 11.000 millones— apenas va a ayudar al país a recomponerse, dice el experto de la ONU. “El retraso social es enorme. Puerto Príncipe no tiene una política urbana”.

Tras el huracán Mitch, que azotó Honduras en octubre de 1998, el país privilegió reconstruir los centros productivos antes que las viviendas. “Es cierto que en un principio se dejó de lado la reconstrucción de casas. Pero hoy el país no es tan pobre como podría haber quedado”, dice Vittrup.

La clave para una reconstrucción exitosa está en distinguir claramente entre las etapas. “El orden no puede cambiar si no queremos repetir lo que vivió Chaitén: una supuesta ciudad nueva y súper sustentable que todavía no parte y que tiene a los habitantes actuales dispersos y desarraigados”, dice el arquitecto Iván Poduje, socio de la firma de estudios y proyectos urbanos Atisba, con sede en Santiago. “Eso no puede volver a ocurrir”.

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