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Fabricantes de moléculas

La industria petroquímica en América Latina crece al ritmo del consumo y gana espacio en la escena mundial. Pero avanza también en la creación de productos amigables con el medio ambiente. Graziele Dal-Bó

Fabricantes de moléculas

Está en todas partes: en la botella desechable de agua mineral y en los envoltorios de prácticamente todos los productos de consumo masivo. Pero ¿cuánto CO2 se emite al producirlo? Cada vez menos, según Rui Chammas, vicepresidente de polímeros del grupo brasileño Braskem. Durante la última Feria Mundial del Plástico en Düsseldorf, Alemania, el ejecutivo anunció los beneficios de producir plásticos con caña de azúcar: “En vez de soltar CO2 durante la producción, lo capturamos”.

Mientras que las economías desarrolladas penan por salir del estancamiento, las multilatinas del sector petroquímico se consolidan como grandes actores globales mediante inversiones y avances tecnológicos que prometen disminuir la dependencia del petróleo y las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Los proyectos más importantes vienen de México, Colombia y Brasil”, dice Rina Quijada, CEO de Intellichem, consultoría petroquímica con sede en Houston, EE.UU. En el segundo informe de Intellichem, Brasil tiene 14 grandes proyectos previstos para el periodo comprendido entre 2011 y 2015. Una de las principales expectativas está relacionada con el proyecto de Petroquímica Suave, en Pernambuco, que logrará que Brasil vuelva a producir PTA (ácido tereftálico purificado), insumo usado en la fabricación del PET.

Brasil está caminando para ser uno de los cinco mayores mercados consumidores de productos químicos en el mundo –hoy está octavo–, según la estimación de Abiquim (Asociación Brasilera de Industria Química). “El país consume, actualmente, US$ 127.000 millones en productos químicos por año. En 2020, se estima que la cantidad sea de US$ 260.000 millones”, dice Marcelo Lacerda, vicepresidente de Abiquim.

Lacerda, quien también es CEO del grupo petroquímico alemán Lanxess en Brasil, afirma que de América Latina provino el mayor crecimiento del grupo en 2010. Su facturación total en América Latina alcanzó € 955 millones en 2010, un 10% del total mundial. “Hace seis años, cuando comenzamos a operar aquí, ese porcentaje era de apenas un 1%”, dice Lacerda.

La empresa de petroquímica Braskem, con 31 plantas industriales distribuidas en Brasil y EE.UU., es otro que saca cuentas optimistas. A comienzos de 2010 compró Sunoco Chemicals por US$ 350 millones, aumentando significativamente su capacidad de producción mundial. La inversión de US$ 950 millones previstos para este año en el mercado doméstico, la mayor parte (US$ 407 millones) se centrará en la expansión de la capacidad de producción de PVC en la planta de Marechal Deodoro, en el estado de Alagoas. A nivel internacional la empresa también está involucrada con el proyecto de Etileno XXI, a través de un joint venture con el grupo mexicano Idesa, cuya inversión asciende a US$ 2.500 millones.

Por su parte, la mexicana Mexichem sigue su plan de expansión internacional y dio un paso al adquirir una planta de fluorocarbono a la japonesa Showa Denko.

Pero los recientes movimientos del sector petroquímico no se limitan a inauguraciones de fábricas o aumento de la capacidad de las plantas ya existentes. Los avances engloban también a las materias primas utilizadas en el proceso de producción de la industria química. Si bien la industria petroquímica todavía sigue anclada en la dependencia del petróleo y el gas natural para seguir creciendo, las empresas están estudiando activamente el uso de otras materias primas.

Una de las alternativas que surgen con fuerza hoy, según Otávio Carvalho, el director de MaxiQuim, una consultora ligada al sector petroquímico, es el shale gas (ver nota de sector petróleo/gas).

En relación a las energías renovables, tema crucial en un contexto mundial cada vez más sensible a la degradación del medio ambiente, la gran apuesta de la región es el etanol. “Es una tendencia fuerte, pero que hoy representa apenas un 5% de las fuentes utilizadas para producir el etano, principal materia prima de resinas. Mientras tanto, la participación de nafta (subproducto del refinado de petróleo) representa el 77%”, dice Carvalho, de MaxiQuim. Alrededor de seis millones de toneladas de resinas producidas anualmente por Braskem, por ejemplo, apenas 200.000 toneladas (3,3%) son de polietileno verde, producido a partir del etanol. El producto es utilizado por clientes como Tetra Pak, Toyota, Tsusho, Shiseido, Natura, Acinplas, Johnson&Johnson y P&G. “Existe una fuerte demanda por soluciones renovables, y estamos invirtiendo mucho en innovación, pues también tenemos como objetivo de crecimiento los negocios con combustibles fósiles”, dice Rui Chammas, vicepresidente de polímeros de Braskem.

Cabe mencionar que el proyecto de Pré-sal, en Brasil, aumentará exponencialmente la oferta de petróleo en la región. En tanto, resta saber cómo se comportarán los precios de este commodity. De ello dependerá cuán competitivas serán las fuentes renovables. También, que su bolsa de supermercado o el biberón de su hijo recién nacido sea un polietileno fabricado con caña de azúcar.