Turbinas conectadas

Impulsado por Brasil, el transporte aéreo en América Latina podría crecer a un 7% cada año durante las próximas dos décadas, con mayor competencia entre empresas locales y extranjeras. Giuliano Agmont

Turbinas conectadas

Se suponía que el Aeropuerto de El Dorado, en Bogotá, sería un moderno terminal pensado para recibir a miles de turistas y viajeros de negocios que le han perdido el miedo a Colombia. Hoy está convertido en un caos de instalaciones a medio demoler y pasillos improvisados.

Sucede que, después de entregar en 2007 la modernización y administración del terminal aéreo al consorcio suizo-colombiano OPAIN, el gobierno modificó el proyecto original a fines del año pasado. El Dorado será demolido para construir un aeropuerto nuevo, pero que, según admite el mismo gobierno, será insuficiente para la demanda cuando esté terminado en 2014. Y es que en 2001 Colombia recibió 616.000 visitantes internacionales contra 2,3 millones el año pasado.

El caso de El Dorado no es muy distinto al de Guarulhos en Brasil, un aeropuerto completamente inadecuado para los crecientes flujos de viajeros que han hecho de América Latina uno de los mercados más pujantes para el transporte aéreo del mundo. Los principales fabricantes de aviones estiman una expansión para la región de hasta 7% anual durante los próximos 20 años, estimación considerada como conservadora por los analistas.

Solamente en Brasil, que representa aproximadamente 40% de los vuelos sobre el continente, creció el triple que el resto mundo en el primer trimestre de 2011. Según la IATA (International Air Transport Association), el total de pasajeros por kilómetro transportados creció en casi un 21% entre enero y abril de este año respecto al mismo periodo en 2010. De los datos de Infraero, empresa brasileña de infraestructura aeroportuaria, fueron 155 millones de despegues y aterrizajes en 2010, un incremento de casi el 20%, en comparación con 2009. El mercado doméstico brasileño, que crece anualmente a tasas de dos dígitos desde 2003, según la IATA, es ya el cuarto más grande del mundo después de Estados Unidos, China y Japón.

En América Latina las cifras también impresionan. Según la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), la región ahora representa cerca del 7% del mercado mundial con 154 millones de pasajeros que vuelan cada año. Son casi 100 compañías aéreas, de las cuales 59 operan aeronaves con más de 40 asientos. La entidad estima una facturación anual de US$ 21.000 millones para el sector aéreo en la región, en el que trabajan 84.000 empleados.

“Pronosticamos un crecimiento del 6,9% anual para los próximos 20 años, y en el corto plazo estamos viendo tasas de crecimiento saludables en los distintos mercados: 13% en Brasil, 7% en Colombia y 22% en Perú”, dice Alex de Gunten, director ejecutivo de ALTA. “Aun así, continuamente estamos siendo afectados por altos cargos monopólicos, impuestos y falta de reinversión”.

En la evaluación del brigadier Allemander Pereira Filho, consultor de proyectos de FGV, de la Fundación Getúlio Vargas, el aumento de la demanda de entradas y la caída en el precio de los insumos de la industria determinan el impulso del sector aéreo de Latinoamérica. “América Latina aún tiene mucho para crecer, pudiendo llegar al 9% del tráfico aéreo mundial en una década. Sin embargo, países como Brasil deben invertir más y mejor en su infraestructura, que está cerca de la saturación y puede dar lugar a cuellos de botella”.

El único país que se ha apartado de la tendencia expansiva de la industria es México. Los problemas internos relacionados con la violencia y el narcotráfico, así como la dependencia del mercado de EE.UU., que sufre con la crisis financiera mundial, explican el lento crecimiento del mercado, la quiebra de Mexicana en 2010 y los problemas de Aeroméxico. A diferencia de Colombia o Brasil, México ya era un destino turístico y de negocios consolidado al iniciarse la década pasada, por lo que el crecimiento a futuro será más moderado. De hecho, creció sólo un 13% entre 2001 y 2011 contra 150% en Perú o 100% en Argentina.

“Incluso las compañías de bajo costo enfrentan dificultades en México”, dice Respicio del Espíritu Santo, del Instituto Brasileño de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas en transporte aéreo, CEPTA. “Además, muchas compañías regionales del norte de EE.UU. terminan explorando el mercado mexicano”. A pesar de ello, el aeropuerto de la Ciudad de México sigue siendo el más activo en América Latina, con cerca de 160.000 vuelos, según ALTA.

Compitiendo por el pasajero

A pesar del crecimiento del mercado, para las empresas no es sinónimo per se de utilidades. Con la excepción de Aerolíneas Argentinas, ya no existen compañías aéreas de propiedad estatal (o llamadas empresas de la bandera) y la competencia por las rutas más calientes obliga a buscar economías de escala mediante fusiones y adquisiciones. El mejor ejemplo es la chilena LAN y la brasileña TAM, que podría crear la mayor aerolínea de la región y número 11 en el mundo. Pero la última palabra la tienen las autoridades antimonopólicas de Chile.

Ojo con 2014, cuando Brasil formalice un acuerdo de cielos abiertos con EE.UU.

“Si este acuerdo entre TAM y LAN se aprueba, entonces tendremos una cascada de nuevas fusiones”, dice Respicio del Espíritu Santo, de CEPTA. “Avianca en Colombia y TACA en Centroamérica ya están consolidadas, y hay varias convergencia entre la panameña COPA y la brasileña GOL, como semejanza entre las flotas”.

Otra fecha a seguir será 2014, cuando Brasil formalice un acuerdo de cielos abiertos con Estados Unidos. Éste y el que firmará luego con Europa permitirán a las empresas más importantes del mundo volar sin límites de origen y destino, tarifa o franquicia para el país. Además, los extranjeros podrán ampliar su participación accionaría en compañías brasileñas –la actual restricción de 20% debería subir a 49%-. “Esta nueva legislación se compromete a acelerar el proceso de fusiones y atraer empresas de Asia, Europa y Estados Unidos”, dice Pereira Filho.

En este momento las aerolíneas extrarregionales representan el 75% de los pasajeros que vuelan entre Latinoamérica y Estados Unidos y 81% de los que vuelan desde y hacia Europa.