Ránking
Bancos 2016

Todavía en el limbo

Si bien los 250 mayores bancos se recuperan desde la perspectiva de la cantidad de activos totales, sus utilidades tuvieron una merma significativa a junio.
En este ránking destacan bancos de Paraguay y Bolivia, mientras que la otrora invencible armada venezolana rescata solo a cuatro entre los más grandes.
El Banco de Chile alcanza el top 1 en el listado de los 25 mejores.

Por Catherine Lacourt y Carlos Alcántara, AméricaEconomía Intelligence

Después de un 2015 para el olvido, los grandes bancos latinoamericanos han recuperado volumen respecto de activos. Ya que en este ranking el tipo de cambio no los golpea como en el anterior, se puede decir que los 250 mayores bancos de América Latina volvieron a recuperar peso: medidos en dólares, sus activos aumentaron en 2,9%. Poco, pero revierte la tendencia del último año. Esto se explica fundamentalmente por la recuperación de los bancos brasileños (el año pasado los brasileños cayeron en activos un 21%, mientras que este año se recuperan con un crecimiento del 4%). Esto es tanto por el freno al derrumbe del real, el cual se estabilizó en torno a un 3,3 reales por dólar, como por el aumento de los activos totales brasileños considerados en el ranking. Algo que pasa por primera vez en tres años, en dólares corrientes.

Sin embargo, esta recuperación tiene un costo: las utilidades de estos 250 caen en un 16%. Una caída seguramente empujada por las fuertes reestructuraciones que fueron necesarias tras la caída de 2015 y muy significativa, si se considera que el efecto del tipo de cambio no fue devastador, al menos en los niveles en que lo fue el año pasado.

Si bien la reducción de utilidades es liderada, en términos porcentuales, por los bancos uruguayos y panameños (-56,3% y -13,9%, respectivamente), en cuanto al volumen absoluto de lo que se dejó de ganar, los bancos relevantes son los brasileños (con US $3.692,1 menos que en 2015).

Siguiendo la lógica por países, los bancos centroamericanos (sin Panamá), argentinos y colombianos del ranking aumentan sus utilidades en vez de disminuirlas.

Huelga decir, desde un análisis agregado por países, que ninguno de ellos arroja pérdidas a junio de 2016. En cuantos a bancos individuales, solo 12 reportan utilidades negativas a la misma fecha.

Respecto de la presencia de los países en el ranking, las novedades corren por el lado de los bancos paraguayos y bolivianos. Mientras que los paraguayos entran al ranking en un número de seis (entre los puestos 124° y 243°), los bolivianos van sumando bancos al listado, de dos en dos, los últimos dos años, llegando a once este año. En la otra cara de la moneda, los bancos venezolanos reducen su participación a tan solo cuatro bancos, mientras que el año pasado tenían seis. Y eso que el dólar considerado para estos bancos sigue siendo el de la tasa SIMADI, la que se usa para sacar dinero de Venezuela, y la que es menor al dólar oficial, pero muy superior a la del mercado negro.

25 mejores

Este año hemos introducido relevantes cambios en la metodología de medición de la calidad de los bancos, y que han mejorado nuestro ranking de los 25 mejores.

Este listado es este año liderado por el Banco de Chile, el que alcanza la primera posición por mostrar equilibrio en todas las variables de la metodología CAMEL. Este banco, al igual que todos los chilenos, destaca principalmente en Eficiencia, una variable que este año se normalizó mediante la construcción de un indicador que mide tanto los gastos administrativos en relación a los activos totales, como los gastos de personal en razón a la cartera de crédito.

En ambos indicadores los bancos chilenos tienen ratios muy superiores, no porque sus activos estén particularmente disparados, sino porque sus gastos son significativamente más competitivos que los de los otros países. De este modo, Chile es el país con mayor cantidad de bancos dentro de los 25 mejores: seis en total.

Después de los bancos chilenos, destacan los colombianos. Cuatro de ellos entran en este listado, pero dos están en el podio de honor. Es el caso del Banco de Bogotá (2°), del Grupo Aval, el que este año exhibe las más altas rentabilidades sobre activos y patrimonio, por una utilidad neta por sobre los US $ 1.000 millones, y los mejores ratios de suficiencia de capital, que es la relación entre patrimonio y activos. Después, sigue en el tercer puesto Bancolombia, el que combina niveles de eficiencia competitivos con una alta suficiencia de capital.

Los bancos peruanos presentan buenos indicadores, por lo que cuatro de ellos integran este listado (entre los puestos 6° y 16°). Un número que tiene doble mérito, pues representa el total de bancos peruanos elegibles para estar en este listado (todos aquellos comerciales privados que venden sobre US $ 4 mil millones y con datos suficientes y normalizados para ser observados mediante CAMEL, los que suman 67), en instancias en que los bancos chilenos califican solo al 67% de sus bancos elegibles y, los colombianos y los centroamericanos, solo 33%.

Dentro de la escuadra peruana, el mejor posicionado es Scotiabank (6°), pero destaca también el Continental BBVA, pues muestra la mejor calidad de activos entre los 25 seleccionados.

Al observar el listado este año, llama la atención la baja presencia de los bancos brasileños. Esto se debe fundamentalmente a las modificaciones al trato de la variable de tamaño en nuestra metodología, que disminuye su ponderación de 20% a 10%.Los bancos brasileños, además, tienden a tener menores rentabilidades y mayor proporción de carteras de morosos que sus pares latinoamericanos.

De cualquier modo, todo banco que esté en este listado indica que tiene un alto estándar de gestión. La diferencia en el índice final entre el banco 1° y el 25° es apenas de 7,5 puntos, por lo que cualquier mejora futura puede significar saltos importantes de posición, lo que muestra altos grados de competitividad en este segmento. Sin embargo, existen importantes diferencias en el conjunto de bancos precalificados para este ranking: el último de ellos (calificado 67°), tiene una distancia del líder de 34,1 puntos, lo que sí representa una diferencia muy significativa.