Ránking de universidades
Chile 2016

Complejo de Hipatia

Las universidades son espacios de reflexión y cambio respecto de los problemas de la sociedad, pero para que sus diagnósticos y soluciones sean efectivos, deben partir por casa. Y esto no se cumple en Chile, donde solamente un 36,2% de las mujeres ocupan cargos de alta dirección en casas de estudio.

Catherine Lacourt, AméricaEconomía Intelligence

No es casual que Hipatia –quien vivió en la Antigüedad tardía en Alejandría y es quizá la mayor heroína intelectual de occidente– haya terminado lapidada. Después de todo, la academia, así como toda la sociedad, no se ha caracterizado por ser particularmente amable con las mujeres.

Y aunque ya no se lapidan académicas, tampoco es que tengan abiertas de par en par las puertas de la universidad. Por lo menos así lo demuestran los datos sobre participación de mujeres en la alta dirección de las universidades chilenas, los que fueron recogidos a propósito del Ranking de las Mejores Universidades de Chile 2016. Sólo un 36,2% de rectores, vicerrectores, prorrectores, decanos, directores de programa o directores administrativos son mujeres.

El dato es comparable con los mundos de la política y de los negocios. En la instalación del Gobierno de Michelle Bachelet en 2014, la presidenta nombró a mujeres en 36% en el caso de ministras, 31% subsecretarias, 20% intendentas y 39% gobernadoras. En el mundo empresarial, las mujeres en cargos de responsabilidad en compañías de todo tamaño es 32,4%, de acuerdo al INE para 2015. Es decir, cifras no muy distintas a las universidades.



¿Qué tiene de raro, si es la misma sociedad? Pues que las universidades han sido una de las principales instituciones que han levantado el discurso de género, y han preconizado el valor que tiene que haya mayor proporción de mujeres en instancias de decisión, y era de esperar que empezaran los cambios por casa.

Además, lo que revelan los datos de este ranking, en los que por primera vez se preguntó por las cantidades de hombres y mujeres en diversos cargos, es que la participación de mujeres va decreciendo en la medida en que aumenta el rango de dichos cargos. Por ejemplo, solo un 21,8% de los rectores, vicerrectores o prorrectores son mujeres, mientras que en el personal administrativo representan el 58,1%.

Ahora, no todas las universidades son iguales. Aunque muy pequeña, interesante es el caso de la Universidad Chileno-Británica, cuya totalidad de cuerpo directivo en compuesto por mujeres, lo que se diferencia diametralmente del 12,1% que registra la Universidad Federico Santa María o el 17,0% de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con todo lo que ellas representan.

En cuanto a la dependencia de las universidades, el dato más promisorio corre por cuenta de las universidades privadas autónomas. Mientras que ellas tienen a un 42,4% de mujeres en altos cargos, las estales y privadas tradicionales tienen 31,9% y 30,6%, respectivamente.