Coincidentemente, los países en los que más entusiasmo despertó esta investigación son aquellos que viven procesos de acreditación más intensos. De algún modo, en esos pagos se sabe que se acabó el tiempo en que los hospitales y clínicas eran cajas negras que sacaban indistintamente gente sana o con los pies por delante. Como a toda institución contemporánea, la hora del escrutinio público llegó a hospitales y clínicas.
Brasil va un paso adelante. Sus mejores hospitales se han acreditado con la Joint Commission International (JCI), una exigente entidad que da un certificado de garantía de seguridad y gestión (usan de distintivo una medalla dorada) a quienes la poseen a lo ancho de todo el planeta. Por eso, nueve de los mejores hospitales y clínicas de este ranking tienen esta estampa, incluido el número uno, el Hospital Albert Einstein, el cual posee la presea JCI desde 1999, siendo la primera institución en recibirla fuera de Estados Unidos y Europa.
En Chile destaca la Clínica Alemana, (2º) la que exhibe desde hace poco la JCI, y en segundo término el Hospital Clínico de la Universidad de Chile (11º) y el Hospital del Trabajador (12º). Parte de la motivación de las entidades hospitalarias chilenas nace del proceso de acreditación nacional en que se encuentra todo el sector público y parte del privado, que ha obligado a mostrar y muchas veces generar datos que demuestren su gestión hospitalaria, la clave para un servicio de buena calidad.
En el caso de Colombia pasa algo similar. El país se encuentra en pleno proceso nacional de acreditación, y se percibe ansiedad por ser comparados y mostrados sus logros. De ahí los buenos lugares alcanzados por tres hospitales colombianos: el Hospital Pablo Tobón Uribe (6º), el Hospital Universitario San Ignacio (13º) y Fundación Valle del Lili (16º).
En su escala, también destacan Costa Rica y Uruguay, países pequeños y, en consecuencia, con pocos hospitales y clínicas animados a participar, pero con gran potencial de generar marca como proveedores de salud de calidad mundial. Costa Rica ya lo ha hecho, en particular a través de la Clínica Bíblica (5º). Uruguay lo puede llegar a desarrollar a través de entidades tales como el Sanatorio Americano (8º).
Casos aparte son el colombiano Hospital General de Medellín (19º) y el tico Hospital de Alajuela (20º). Ambos son los únicos hospitales públicos incluidos en esta versión del ranking. Destacan, pues han confiado en ser comparados con el sector privado y los hospitales universitarios, a sabiendas que tienen objetivos distintos y, por tanto, modos de gestión enfocados a ser eficientes bajo otros parámetros. Pese a ello, han mostrado mejores indicadores que varias entidades privadas que no alcanzaron la cota de los 20 primeros.