Claus Krebs, director médico de la Clínica Alemana:
“Los médicos hemos tenido que tomar conciencia de que de verdad los recursos en salud son limitados”Con ingresos por casi US$300 millones, la Clínica Alemana es la mejor de Chile y la segunda de Latinoamérica. Su director médico revela a AméricaEconomía cuáles son las claves de la gestión hospitalaria.
¿Cómo va su proceso de acreditación en el sistema público de salud?
Nosotros fuimos los primeros en postular a la acreditación, nos sometieron a un proceso de preevaluación, en el que se revisan todos los antecedentes que enviamos y, si calificamos para la acreditación nacional, nos asignan un acreditador. Por el momento somos la única institución que hemos quedado en lista para ser acreditados.
Ustedes ya están acreditados ante la Joint Comission International.
Ellos, al igual que en la acreditación nacional, agrupan determinados elementos medibles, que se refieren a todos los aspectos que uno podría hacer de una manera u otra y eso tiene que ver con las instalaciones, las medidas de seguridad de evacuación, aislamiento de pacientes, seguridad en fármacos de alto riesgo, gases, etc. Los aspectos son muchos y los elementos que se midieron son más de 1.300 y en cada uno de ellos tiene que existir una determinada norma y forma de enfrentarlo.
¿Cuál es la orientación de la fijación de estándares?
El centro de todo el tema de las acreditaciones es la seguridad del paciente: identificación, consentimientos informados, prevención de caída, de infecciones hospitalarias. Eso tiene que ver con la creación de protocolos y con seguirlos. Una cosa es escribirlos y otra cosa es que cada uno se atenga a el y la institución lo controle. La finalidad de los protocolos es hacer las cosas de acuerdo a normas que se ha demostrado científicamente que son la mejor forma de tratar una determinada enfermedad. Pero también tiene que ver con el control de costos. En la salud las necesidades son ilimitadas, pero los recursos no. Uno no puede despilfarrar infinitamente los recursos, por lo que hay que establecer ciertas guías y ceñirse a ellas. Sin que elaborar una guía signifique poner en riesgo la calida de la atención.
¿Cómo se relaciona esto con la flexibilidad que necesita la medicina para tomar decisiones?
En esta clínica y otras tenemos una administración mixta. Existe un directorio y a el responden directamente el médico director y el gerente general, al mismo nivel, y ambos deben tener una coordinación muy estrecha en todas sus decisiones. Este trabajo es la clave. Los médicos hemos tenido que tomar conciencia de que de verdad los recursos en salud son limitados. Antiguamente se partía de la base de que la vida no tenía precio y todo tenía que estar, pero eso en la práctica no funciona ya que la medicina ha ido encareciéndose a niveles que a un país puede hacérsele imposible administrar.
¿Cuál es la clave para tener una clínica de excelencia?
Lo más importante es tener conciencia que el centro de todo es el paciente. Hay que acogerlo y compartir con él todas las posibilidades que existen para enfrentar su enfermedad, explicarle cuál es su situación, qué se puede hacer para ayudarlo, cuáles son los tiempos, y en el caso de la medicina privada, los costos. Eso se llama consentimiento informado y transparencia. En torno a eso surgen una serie de acciones concretas orientadas a permitir que eso se logre. Además, todo lo que se haga a ese paciente se debe enmarcar en un modelo de claridad (de lo cual se desprende la seguridad) con instalaciones, profesionales y personal de primer nivel y altamente capacitados. Y finalmente, debe haber un sistema de control para medir y registrar los resultados de las acciones.
¿Cómo es el trabajo conjunto entre los médicos?
Los médicos se agrupan en torno a cierta forma de enfrentar el tratamiento de las enfermedades. Acá hay 700 médicos de staff y no pueden hacer las cosas a su pinta. Hacen reuniones clínicas en que se analizan los casos, se ven las complicaciones, sacan sus conclusiones y proponen formas de hacer las cosas que originan un modelo de atención.
La clínica viene saliendo de una huelga en que los trabajadores pedían un aumento en sus sueldos. Finalmente se llegó a un acuerdo ¿Afectó a la clínica?
Antes que nada, mi convicción es que la huelga es un derecho de los trabajadores de cualquier empresa. En la Clínica Alemana el promedio de remuneración está por encima del de mercado, y en el nivel más alto. Tenemos dos sindicatos. El que se fue a huelga tiene 30 años, es muy maduro, pero tuvo un cambio en su directiva y en su asesor. Yo creo que estaban desinformados y se crearon expectativas que no se condicen con la realidad de nuestro país ni del sector salud, ni mucho menos con una situación particular de la clínica que es una institución sin fines de lucro, que no reparte utilidades en un dueño, sino que todo lo que gana se reinvierte. Felizmente, llegamos a una solución.