La voz de los expertos

Maleta
Con el propósito de apoyar el marco conceptual, el diseño metodológico y la estrategia de análisis de resultados, AméricaEconomía Intelligence convocó a un equipo de salubristas expertos en gestión y calidad hospitalaria, el que incluye a Gonzalo Vecina, de la Universidad de São Paulo, y a Rafael González, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El resto da cuenta de su opinión sobre los desafíos de medir calidad en las siguientes líneas:

“Entre las metodologías utilizadas para monitorear el desempeño hospitalario se encuentra la construcción de rankings de los hospitales. Este método ha despertado interés en muchos países como una estrategia para mejorar los estándares y para dar poder a los pacientes/clientes. Sin embargo, es necesario tener cautela en su aplicación, pues los rankings no permiten identificar las causas que explican determinados comportamientos, y por tanto, aportan evidencia parcial para la mejoría del desempeño.

También existe controversia tanto en el terreno técnico como el gerencial. La discusión se refiere a si los datos disponibles permiten comparaciones, si es posible ajustar adecuadamente por severidad; si los números comprometidos son suficientes para sacar conclusiones, y si los datos son adecuadamente controlados por las características de los pacientes. Las reales diferencias en la severidad de los casos son difíciles de medir, y algunos estudios han demostrado que ajustes más rigurosos de los datos pueden producir cambios significativos en los rankings”.

“En el último tiempo ha cobrado importancia el concepto de seguridad en la atención del paciente, y los esfuerzos de la OMS y la Joint Commission International se encaminan hacia generar protocolos de seguridad para reducir la ocurrencia de eventos adversos. Este proceso de monitoreo requiere además de la posibilidad de establecer comparaciones válidas de los indicadores, tanto con estándares locales como internacionales.

La comparación con estándares validados y aceptados resultaría de mucha utilidad para el sistema de salud mismo, al momento de la elección de estas instituciones por parte de los financiadores, como así también de los pacientes particulares.

Sin embargo, resulta difícil desarrollar comparaciones ampliamente validadas, desde el momento que muchas variables pueden ser determinantes de los resultados observados. Basta con comprender que la severidad de los pacientes puede variar de una institución a otra (las instituciones de mayor complejidad suelen brindar atención a pacientes más graves), como para entender que los indicadores pueden mostrar peores resultados en las instituciones de mayor complejidad, sin que eso signifique peor atención.

Para evitar caer en este tipo de contradicciones, se podría prescindir inicialmente de la comparación de resultados, para avanzar en la comparación de los procesos. En este sentido, es posible que mejores procesos puedan garantizar mejores resultados. El futuro se encuentra en esa dirección: haciendo foco en el análisis y la mejora continua de los procesos, más que en los resultados mismos”.

“El primer paso para una visión integrada de un sistema de salud es la posibilidad de tener comparaciones entre las unidades que lo componen. Claro que aquí no se trata de un sistema de salud, pero conocer datos de hospitales considerados referencia en algunos países, ayuda a tener una idea de cómo está la situación. En este momento no se consigue tener comparaciones definitivas.

Sin embargo, conocer algunos de sus datos ofrece pistas para el camino a seguir y tener puentes de diálogo. Saber si los hospitales son comparables, y saber en qué sentido son absolutamente únicos, ayuda a tener una visión de conjunto. América Latina es muy grande y heterogénea, pero tiene aspectos que la unen. Como miembro de algunas asociaciones latinas puedo decir lo mucho que enriquece tener una visión de conjunto, tanto para ver similitudes como diferencias”.

“En materia de gestión de organizaciones, la comparación es saludable. Conocer y compartir las mejores prácticas es requisito para el buen comportamiento empresarial, en ambientes competitivos. No son excepción los hospitales, si bien su trayectoria en el mundo de la gestión es breve, y ha consistido en importar lo que en el management se ha desarrollado en los últimos 60 años.

Sin embargo, si comparar es sano, cuando comparamos hospitales debemos tomar ciertas precauciones.

El consumo de servicios hospitalarios importa un riesgo no presente en otras actividades. Un hospital sirve a tres clientes: el paciente, el médico y los aseguradores. En los hospitales, la injerencia del Estado en su propiedad y gestión ha sido más importante que en otras áreas, configurando ambientes poco competitivos. Y por último, la influencia de las industrias de medicamentos y tecnologías, cuyo aparato de marketing instala en la mente del consumidor -y de los médicos- “estándares” a través de los cuales los servicios se evalúan”.

“No debemos confundir la salud con el no estar enfermo, así como tampoco hay que hacerlo entre ese concepto, en permanente evolución, con los hospitales. Salud se comprende hoy como un estado influenciado por la biología humana, el medioambiente, el estilo de vida y las conductas de salud, y los sistemas de asistencia sanitaria. Por lo tanto, debemos reconocer las grandes limitaciones que tenemos para hacer comparaciones en el ámbito de la atención sanitaria, dada la diversidad de contextos en los que se desenvuelven.

En este estudio se pretende dar una visión de instituciones hospitalarias con un nivel de complejidad alta, de varios países latinoamericanos, pero no son una muestra representativa del contexto general de dichos países. Sin embargo, lo que se pretende con este proceso es dar inicio a lo que permitirá fomentar la calidad de la atención hospitalaria en América Latina, y esperamos que con el tiempo se pueda transformar en un instrumento para incrementar la atención humanizada de buena calidad, con el mejor personal y la mejor tecnología costo-efectiva disponible en la época”.