Otro aspecto analizado en este inédito estudio fue la eficiencia hospitalaria, la cual se entiende como la adecuación correcta entre el costo de una prestación médica y la calidad de ésta. Es todo un problema que se refleja en la siguiente anécdota: una paciente llegó a una clínica con una cefalea, y luego de escáneres y tratamientos que sumaron más de US$3.000, se fue simplemente con una aspirina a la casa. Si bien se le había descartado una patología grave, se había incurrido en un costo absurdo.
No es fácil medir eficiencia. El problema estriba en que el ámbito médico no se ha puesto de acuerdo para generar estándares que permitan establecer una correlación aceptable entre racionalización de recursos y la calidad debida en la prestación médica. Por ello, se tomaron proxies muy básicos, los que si bien no permiten discriminar por la complejidad de los casos que cada hospital o clínica atiende, al menos dan cuenta de cifras globales: costos por egreso (US$1.900 en promedio de las 20 entidades de este ranking), y tasas de ocupación de camas en servicio (79,5%) y quirófanos (1.213 cirugías por quirófano). Además se incluyeron indicadores de desarrollo digital y de implementación de buenas prácticas de gestión.
Los hospitales y clínicas -al menos los privados- son también empresas. En tal sentido, se tomaron datos financieros que permiten aproximar su rendimiento en este ámbito. El promedio de rentabilidad de los 20 hospitales de este ranking es más que aceptable: la rentabilidad sobre patrimonio (ROE) es 13,5%, mientras que la rentabilidad sobre activos (ROA) 6,8%.
La última dimensión usada fue la percepción de calidad y reputación de las distintas instituciones, lo cual se midió a través de una encuesta aplicada a 700 médicos para conocer sus opiniones sobre 180 instituciones de toda la región. En esta medición se incluyó un indicador de prestigio de cada uno de los países con hospitales incluidos en la preselección, en relación a la calidad del conjunto de hospitales y clínicas que componen el sistema terciario de atención en salud. Chile, Brasil y Argentina resultaron los más destacados.
De la ponderación del factor nacional y regional, más el “factor país” mencionado recientemente, surgió el indicador de prestigio de este ranking, el que determinó al Hospital Albert Einstein de São Paulo como el 1º, seguido por la Clínica Alemana de Santiago, el Hospital Das Clínicas de la Universidad de São Paulo, y el Hospital Alemão Oswaldo Cruz de São Paulo. Con altas puntuaciones de prestigio también quedaron el Hospital Universitario Austral de Buenos Aires, la Clínica Bíblica de San José y el Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín. Además, recibieron altos puntajes en este ámbito clínicas y hospitales que no pudieron participar. Fue el caso de los bonaerenses Hospital Italiano y la Fundación Favarolo, así como la Clínica Las Condes de Santiago, entidades que sostienen una sólida reputación tanto al interior de sus países como en la región.