Introducción

Ránking Los Mayores 250 Bancos de América Latina - AméricaEconomía

Golpe en cámara lenta

 

La desaceleración de las economías no ha impactado los resultados de la banca latinoamericana, pero el efecto vendrá con desfase, reforzado con el alza de tasas en EE.UU.

Carlos Alcántara, Carlos Tromben y Catherine Lacourt, AméricaEconomía Intelligence


N ada de lo que diga Janet Yellen, la presidenta del Reserva Federal estadounidense, pasa desapercibido para la prensa y los banqueros de todo el mundo. Tradicionalmente siempre ha existido una corte de intérpretes especializados en “interpretar” el peculiar lenguaje que utilizan los presidentes de la Fed. Con Janet Yellen ha habido todo un nuevo aprendizaje para deducir si cuando ella dice “significativo desequilibrio” está queriendo decir “ajuste inminente”. El ajuste en cuestión ya tiene fecha definida, octubre, y alterará profundamente los mercados financieros a nivel mundial. Incluyendo los resultados operacionales de la banca latinoamericana.
No es un cambio cualquiera, porque ésta ha vivido años felices desde que las tasas de interés en EE.UU. bajaron a niveles sin precedentes en la historia, y que podrían quedar como un grato recuerdo dependiendo de la velocidad y crudeza del ajuste monetario en el norte. Para quienes aún no se convencen de lo buenos que han sido estos años para los bancos y sus accionistas, según el ránking de los 250 mayores bancos de América Latina, elaborado por AméricaEconomía Intelligence, los activos de las mayores instituciones de la región al 30 de junio de 2014 crecieron un 12,8%, sumando US$ 4,4 billones (millones de millones). De éstos, US$ 2,2 corresponden a créditos que crecieron también en un sólido 32,5%. Pero las buenas noticias no terminan aquí: las utilidades sumaron US$ 67.231 millones, un 31,9% más que hace un año.

Movimientos en el ránking
El Banco do Brasil continúa como el banco más grande de América Latina en cuanto a activos totales (US$ 591.310 millones), los que equivalen al 13,3% de los activos que integran la lista de los 250 mayores bancos de la región. Por su parte, el Banco Venezolano (N °117) registró los resultados más interesantes, pues obtuvo un crecimiento en utilidades y cartera de créditos de 948% y 84,9%, respectivamente. Como si fuera poco, tiene un ratio en calidad de activos (cartera vencida/ cartera total) por encima del promedio. Estas cifras se explican por el particular entorno económico del país mencionado anteriormente.
Al otro extremo está el mexicano Banco Ahorro Famsa, el cual reportó una pérdida de US$ 21,8 millones y una proporción de cartera vencida equivalente al 20,8% de la cartera total. Estos niveles podrían ser el peak que precede a un ajuste, al menos en cuanto a los resultados. Y el primer elemento a tomar en cuenta es el panorama económico de la región.

Después de obtener tasas de crecimiento promedio anual de un 3,8% durante los últimos 10 años, la desaceleración finalmente toca la puerta y de manera pronunciada. Esto se observa con fuerza en Brasil, la mayor economía de la región, que registró una tasa de decrecimiento en el segundo trimestre del año. En el caso de Chile, economía pequeña pero influyente, el escenario es gris: la incertidumbre ocasionada por la nueva reforma tributaria y las señales de alarma del último reporte económico del Banco Central se conjugan en previsiones desalentadoras de los analistas. Perú no es ajeno a esta corriente, pues las cifras económicas del último semestre son más bajas de lo que se esperaba en un escenario negativo. México y Colombia son las excepciones, aunque sin resultados para aplaudir. Pese a esto, los balances de los bancos bien, gracias. Y la explicación está en el propio ciclo económico, por el momento. “Estos temas de desaceleración económica tienen ciertos rezagos con respecto a las provisiones bancarias y la rentabilidad de los bancos. Este impacto se podrá ver recién en los próximos cinco trimestres”, dice Melvin Escudero, CEO de la consultora financiera El Dorado Investment, con sede en Lima.

Hay un rezago evidente entre el ciclo económico y los resultados operacionales de los bancos. Cada país tiene su propio contexto monetario, y hay algunos donde la banca creció muy por encima de la economía en su conjunto. Sobresalen los casos de Brasil y Venezuela, que por su tamaño empujaron los promedios regionales. El caso venezolano es impactante. Los activos y las utilidades crecieron por encima del 70%.


Véase el caso de los bancos brasileños. Los activos y las utilidades crecieron en un 57% y un 56%, respectivamente, en circunstancias en que el PIB mantuvo una tendencia casi plana. Pero espere a ver los resultados de la banca venezolana. En un país polarizado, con control de cambios, inflación alta y caos en la cadena de abastecimiento, los bancos aumentaron sus utilidades en un 70,5% y los activos en un 76%. Juntos, Brasil y Venezuela empujaron hacia arriba las sumas y promedios de todo el ránking. Pero el contexto está cambiando y durante 2015 habrá novedades.


Arriendo dinero

La contracara de las bajas tasas en Estados Unidos es el diferencial entre los tipos que se pagan en el norte con los que se cobran en el sur. En los últimos cuatro años este diferencial alcanzó niveles sin precedentes. ¿El resultado? En lo que duró el quantitative easing, la compra de bonos del Tesoro por parte de la Reserva Federal (Fed) para estimular la economía estadounidense, se produjo un fuerte flujo de capitales norte-sur. Fue como ver una bandada de pájaros huyendo de la deflación en busca de rendimientos más interesantes. Para muchos pasó a ser tentador “arrendar dinero” a tasa cero en EE.UU. y prestarlo en Brasil a un 8%. Para qué decir en Venezuela, donde la inflación anual alcanzó un 40% en 2013. Hoy los pájaros podrían emprender el regreso. El consenso se denomina tapering, la reducción del estímulo monetario por parte de la Fed, que se traducirá en mayores tasas de corto plazo en Estados Unidos durante 2015. De hecho, en el mercado de bonos ya se nota, con una apreciación de las tasas de interés. La pregunta obvia es hasta qué punto se mantendrá esta alza, y si en algún momento se va a acelerar.

Esta versión del Ránking de los Mayores y Mejores Bancos de América Latina permite ver algunas señales de preocupación en los tomadores de decisiones de la banca. Varios están optando por reestructurar la cartera de sus portafolios, en un proceso de ajuste después del boom que ha durado aproximadamente una década. Un claro ejemplo lo dio el Citibank, que anunció el cierre de sus operaciones de retail en América Latina.


“La reacción inmediata ha sido el movimiento abrupto que ha tenido el tipo de cambio en lo que va del año. Las monedas que más han sufrido la devaluación han sido las de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú”, indica Escudero. Esta versión del Ránking de los Mayores y Mejores Bancos de América Latina permite ver algunas señales de preocupación en los tomadores de decisiones de la banca latinoamericana. Varios bancos están efectivamente optando por reestructurar la cartera de sus portafolios, en un proceso de ajuste. Dos ejemplos claros: Citibank cierra sus operaciones de retail en América Latina, y el francés Société Générale se va de Brasil. Habrá que prestar atención en los balances futuros de los bancos, pues hay comprometidas operaciones de tres a 10 años, las que muy probablemente no calzarán con las previsiones con las que fueron negociadas inicialmente. Desde una perspectiva teórica esto va a generar pérdidas o bien reducir las utilidades. Durante estos años de alta liquidez en dólares ha habido alzas en los alimentos y las materias primas minerales, pero también una significativa apreciación de las monedas y los bienes raíces en países del mundo emergente, como Brasil. Ya no más. Mientras los tipos de cambio van ahora en la dirección contraria, los bienes raíces, componente crucial de la cartera de préstamos de los bancos, siguen con tendencia al alza. Por todo lo anterior, las cifras del próximo ránking deberían ser más moderadas en sus tasas de expansión. Los bancos latinoamericanos están ya repensando sus estrategias para hacer frente a este cambio de horizontes monetarios mundiales. El tapering ya es una realidad y llegó para quedarse.

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