Introducción

Asoman las privadas

Varias de ellas se han tomado en serio el desafío de la calidad. Y una, la Universidad de Los Andes, está a punto de entrar al Top 5. aun así, la Universidad de Chile y la Católica se mantienen cómodamente en el primer y segundo lugar del ránking.

No es fácil subir en este ránking. Para hacerlo, es necesario hacer fuertes inversiones que impacten los indicadores que integran este análisis. Ejemplos de esto son formar y contratar docentes con más altos grados académicos, hacer más investigación, construir más infraestructura, hacer cambios que permitieran mejorar las acreditaciones. Esas medidas, además, deberían atraer más alumnos con mejores puntajes PSU y –ahora– mejor ránking escolar.
¿Hay alguien capaz de hacerlo todo y rápido? La que más se acercó a un mejoramiento integral y veloz fue la Universidad de los Andes, que subió cinco posiciones para ubicarse en 6° lugar. Tuvo mejoras significativas en sus procesos de acreditación, pasando de las dos áreas que exige como mínimo el Consejo Nacional de Acreditación, a cinco, el máximo posible.
La Universidad de los Andes incrementó además significativamente su trabajo de investigación. Entre 2006 y 2009 promediaba una publicación anual de 30 papers ISI (con mayor validación de la comunidad científica internacional), entre 2010 y 2013 subió ese promedio anual a 70,5: más del doble. Pero donde más mejoró esta universidad fue en la atracción de alumnos con mejores puntajes de admisión. Así, obtuvo un alza de 12,6% en su AFI (Aporte Fiscal Indirecto que el Estado entrega por cada alumno con puntaje superior a 600 puntos, en montos escalonados conforme tramos de puntaje). Además, es la universidad privada autónoma (creada después de 1980) que atrajo más alumnos con mejores notas: un 7,4% de los matriculados en primer año corresponde a alumnos dentro del 10% con mejores notas en sus respectivos liceos o colegios.
El ránking de notas se integra por primera vez a las variables que componen este ránking y, en general, no trae sorpresas. Beneficia pronunciadamente a las casas de estudios que tradicionalmente ocupan los primeros lugares del ránking, partiendo por la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), ubicada en segundo lugar, y a la Universidad de Chile (UCH), en primer lugar. En ambas, más del 28% de los matriculados en primer año están dentro del 10% con mejores notas de sus respectivos liceos o colegios. Le siguen no tan lejos la Universidad de Santiago (4° lugar del ranking), la Universidad de Talca (9°) y la Universidad de Concepción, que subió este año al tercer lugar del ránking. Todas ellas atraen muchos más alumnos con mejores notas que cualquiera de las universidades privadas creadas después de 1980.
Pese a lo anterior, casi todas las privadas autónomas muestran mejoras. Son los casos de la Universidad Diego Portales que sube del 12° lugar al 11° lugar, y la Universidad del Desarrollo, que sube del 18° al 16°. Dentro del Top 5 de universidades privadas autónomas, hay dos excepciones a esta regla, pero son dos universidades que no bajan: la Universidad Adolfo Ibáñez se mantiene en el 9º y la Andrés Bello lo hace en el 14°.

Claustros

La marraqueta de los alumnos

La fórmula que explica el fuerte ascenso de la Universidad de los Andes está compuesta de una combinación que incluye mejoras en el proceso de acreditación, el avance significativo en su trabajo de investigación y, lo más importante, un éxito notable en su capacidad de atraer a alumnos con los mejores puntajes de admisión.

Productividad de laboratorio

Credenciales externas

Una ventaja de este tipo de universidades es que, por su pequeño tamaño, sus mejoras son ostensibles en términos porcentuales. Además, tienen estructuras más adecuadas y flexibles para apalancar inversiones estratégicas de alto costo, como la contratación masiva de profesores con posgrado, en especial doctorados. El promedio de doctores contratados a jornada completa por estas cinco universidades es de 127, no tan lejos de la Universidad de Talca (153), y –ciertamente– mucho mejor que hace cinco años.

Cómo en un juego de suma cero, el despegue meritorio de algunas privadas se refleja en el espejo inverso de algunas bajas en las casas de estudio del Consejo de Rectores.

Más espacio para estudiar

Conocer el mundo

Movimientos

El ascenso de las universidades privadas autónomas en el ránking trae bajas proporcionales entre las pertenecientes al Consejo de Rectores. Es el caso de la Universidad Técnica Federico Santa María (7°), la que cede el puesto a la Universidad de los Andes. La baja de esta universidad privada tradicional no sólo se explica por el alza de su rival, sino también por bajas respecto de los índices de calidad de alumnos. De este modo, su captación de altos puntajes se ha visto resentida. Si en 2012 tenía 1.744 alumnos con puntajes superiores a 600 puntos, en 2013 bajó a 1.715.
También son los casos de las universidades de Talca y Austral, que bajan del 7º al 8º y del 8° al 10°, respectivamente. En cuanto a la casa de estudios estatal de la capital de la Región del Maule, ésta no mostró mayores variaciones respecto de sus propios indicadores de un año a otro, viendo pasar por el lado universidades privadas autónomas que simplemente van más rápido. El mismo resultado obtuvo la Austral, pero en su caso no es solamente por el expediente de la inercia. Además, esta casa de estudios de Valdivia se vio perjudicada porque no accedió a la entrega de información al equipo investigador de AméricaEconomía Intelligence.

De tal modo, varias universidades que no proporcionaron información específica bajaron significativamente en los indicadores de las dimensiones de menor peso de este ránking: Internacionalización, Inclusión, Vinculación con la Comunidad y Vida Universitaria, pero que en cuya construcción es fundamental el aporte de datos de cada plantel.
En las dimensiones con mayor peso estadístico, este ránking se sirve de información pública proporcionada por diversas entidades al interior del Ministerio de Educación. Datos oficiales y fiables, que sin embargo reportan dificultades de otra naturaleza. Por ejemplo, este año la información de la PSU por tramos de puntaje para cada universidad no fue proporcionada por el SIES (Servicio de Información de Educación Superior) ni por el Consejo Nacional de Educación Superior (CNED). Ambas entidades, se responsabilizaron mutuamente, hasta que el director de Estudios del Ministerio, Francisco Meneses, se limitó a señalar que el dato no iba a ser entregado “por el cambio de administración”. Distinta situación fue con Mecesup, el órgano encargado de la administración del AFI, el que sí entregó la información requerida con carácter de urgencia.
En la disputa por la cúspide del ránking, no hay novedades. La UCH se mantiene firme, en especial porque mejoró el monto AFI por alumno ($ 945.000) en relación a la PUC ($ 922.000), manteniendo ambos líderes rendimientos muy similares en todas las otras variables de medición de la dimensión Calidad de Alumnos.

La UCH ancla su primer lugar también, pues en la variable de Infraestructura muestra mejores resultados. Tiene más del doble de metros cuadrados construidos brutos (580,2 mil) que la PUC (277,3 mil), y además tiene una mejor tasa de metro cuadrado construido por alumno (15,5 contra 9,4), lo que redunda en mejores tasas de metros cuadrados de salas por alumno, entre otros indicadores.

En la cúspide del ránking no hay novedades. La UCH se mantiene incólume en su sitial. No es menor para ello que haya mejorado el monto AFI por alumno en relación a la PUC.

Universidad para todos

Acercándose a la gente

El deporte es salud

Parte de la pugna por la excelencia se juega en un campo donde, literalmente, los metros cuadrados cuentan: la superficie construida y la tasa de m2 por alumno.

Más allá del ránking

Elegir universidad y carrera no es sólo cosa de números.

La estructura general de este ránking y de los subránkings siguientes por carreras, permiten un ordenamiento preciso, conciso y objetivo de elementos que impactan directamente la calidad del servicio educacional universitario. En tal sentido, el propósito es –justamente– orientar la decisión de los postulantes y sus familias en una de las inversiones más relevantes de la vida ($17,4 millones en promedio considerando todas las carreras de los subránkings, y cinco años de estudio, sin matrícula ni titulación). Por ello es importante señalar que donde termina la orientación del ránking, debiera seguir la investigación propia de cada postulante, en orden de buscar la carrera y el programa que más se adaptan a su visión y objetivos personales o laborales.

Particularmente importante es revisar la actualidad y consistencia de las mallas curriculares, compararlas con referentes internacionales, observar las capacidades docentes de los profesores y su disposición a hacer clases, más allá de sus títulos, y que los ítems de los programas se cumplan. Buena suerte.