Sector siderurgia: Adiós a la bonanza

Aunque el sector volvió a retomar la producción tras un mal 2009, analistas creen que la industria del acero no volverá a los márgenes de antes.

Siderurgia

Algunas mineras están comprando siderúrgicas en un intento por controlar mejor el mercado y los precios.

En junio se inauguró lo que, hasta ahora, ha sido la mayor incursión de la minera brasileña Vale en la industria siderúrgica. Se trata de la Companhia Siderúrgica do Atlântico (CSA), con base en Rio de Janeiro, que requirió de una inversión de US$ 6.400 millones y que tendrá capacidad para producir cinco millones de toneladas de planchas de acero al año. Con el estreno de CSA, que es una empresa conjunta de Vale con el gigante alemán ThyssenKrupp, se dan varias señales que podrían marcar la tendencia en la industria siderúrgica.

La primera es que el sector está en franca recuperación después de un 2009 que la industria siderúrgica mundial prefiere dejar en el olvido. “Fue el período más difícil de los últimos  10 años”, afirma Raphael Biderman, analista que cubre este sector para el banco de inversiones Bradesco BBI. El último bajón fue en 1999, cuando el precio del acero cayó a niveles no vistos desde la depresión de los años 30. La diferencia entre 1999 y 2009 fue que esta vez no cayeron los precios, pero sí cayeron los volúmenes. “Por primera vez en la historia siderúrgica de Brasil se tuvieron que apagar los altos hornos”, dice. En Estados Unidos la reducción de volumen llegó a 65% en su momento más crítico, afirma el analista. Según la World Steel Association (WSA), que monitorea el desempeño de 66 países productores de acero, 2009 cerró con una baja de 36,4% en la producción de acero.

De acuerdo a las cifras de la WSA, la baja en la producción acerera fue de 21,4% en Brasil y 27,6% en Argentina. “Las empresas argentinas sufrieron mucho, ya que casi la mitad de lo que producen se destina al mercado externo”, dice Mariano Lamothe, economista jefe de la consultora Abeceb, en Buenos Aires. “Como la principal demanda proviene de la construcción civil, el choque de la crisis inmobiliaria fue fuerte”.  Pero este año la industria está en alza. Según Lamothe, en los cinco primeros meses de 2010 la producción de acero en Argentina ya creció 50% en relación al mismo período en 2009.
Brasil se vio favorecido por los programas de estímulos del gobierno, en especial una reducción tributaria en la industria automotriz y programas habitacionales. Son precisamente estos dos sectores los que representan más de 60% del consumo de acero en Brasil. Pero no todas las empresas tuvieron el mismo ritmo de recuperación. “Gerdau sufrió más por tener parte de sus negocios concentrados en Estados Unidos, mientras que compañías como CSN ya están de vuelta a plena capacidad”, afirma Leonardo Alves, analista de Link Investimentos, con sede en São Paulo.

La segunda señal que Vale da con su embestida es que se están dando cada vez más sinergias entre los productores de mineral de hierro y los fabricantes de acero, debido a que el alto precio del mineral presiona cada vez más los márgenes. Vale ya anunció que hasta 2014 levantará otros tres negocios: una fábrica siderúrgica en el estado de Ceará, que será una inversión conjunta con la sudcoreana Donguk, una planta de planchas de acero en el estado de Pará y otro proyecto en Espíritu Santo.

“Las siderúrgicas brasileñas están entre las más eficientes del mundo, pero a nivel internacional los márgenes están por debajo de los dos dígitos, y la presión sobre los costos es sin descanso”, dice Biderman. Vale ya decidió pasar a un sistema de revisión trimestral de los precios del mineral de hierro. Los efectos que ello tendrá para las compañías siderúrgicas aún están por verse. Para Alves, analista de Link,  2010 será un año de transición en que las compañías del sector no tendrán mucho que hacer. “El precio ya está alto y el gobierno no debería permitir que siga en aumento, aunque tenga que amenazar con reducir el impuesto a la importación”, dice.

“En los últimos seis años vivimos una consolidación en la industria del mineral de hierro y ahora las empresas tienen más fuerza para fijar los precios”, afirma Lamothe. El analista además destaca que en Argentina las empresas conviven con riesgos adicionales, como el abastecimiento energético y la constante amenaza del gobierno de intrometerse para controlar los precios domésticos del sector. “Eso aún no ha sucedido, pero uno nunca sabe lo que puede pasar mañana”, dice.

Para Biderman, todo el movimiento que está experimentando el sector es el comienzo de una transformación que obligará a la industria a crear sus propios mecanismos de gestión de costos. “Será un cambio en la cadena de valor del acero”, afirma. “Eso ya sucedió con el acero inoxidable, cuyo precio era definido por la oferta y la demanda. Al final de la década del 90 el precio del níquel subió tanto, que algunas empresas registraron márgenes brutos negativos. Eso las obligó a cambiar el sistema de determinar los precios del metal y crearon un sistema nuevo que ya lleva 10 años”. Y el analista apuesta a que algo parecido ocurrirá en el sector del acero. “Algo va a suceder para que las empresas sigan invirtiendo al mismo ritmo que vemos hoy”, señala.

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