Sector telecomunicaciones: Santa Banda Ancha

La industria del crudo de la región tiene dos caras: el éxito productor brasileño y el estancamiento mexicano y venezolano.

Telecomunicaciones

Como el negocio de telefonía se ha estrechado, se prevé una ola de consolidaciones.

Un terremoto. Una elección presidencial. Un buen programa en la TV. Todo es excusa para opinar vía Twitter, la red social que permite comentar y leer instantáneamente comentarios de distintos usuarios y que se ha transformado en una de las aplicaciones favoritas para quienes usan teléfonos móviles con acceso a internet. “El usuario cambió, ya no usa el teléfono para llamar sino que para estar conectado, para lo cual se requiere mucha transferencia de datos”, dice el mexicano Ernesto Flores-Roux, investigador asociado del Centro de Investigación y Docencias Económicas de México (Cide) y miembro del programa de Diálogo Regional sobre Sociedad de la Información (DIRSI). “Por eso la demanda por datos puede llegar a crecer en 20% al año en América Latina”.

Una muy buena noticia para la industria de telecomunicaciones que, pese a un complicado 2009, empieza a ver cómo esta nueva fuente de ingresos, la banda ancha móvil, impacta positivamente en sus proyecciones para 2010 y 2011.

Pese al enorme potencial de la banda ancha, que es la infraestructura por la que se transmiten los datos, con la crisis de 2008-2009 le estaban faltando nuevos centros de dinamismo. “Lo que hizo la crisis fue acelerar las tendencias”, dice Francisco Errandonea, jefe de Equity Research del Banco Santander en Chile. La telefonía fija, el negocio tradicional de los operadores de telecomunicaciones, ya no crece. La gente no quiere más cables en sus casas. Las llamadas internacionales caen fuertemente a medida que crecen las llamadas por internet. Y la telefonía móvil es un negocio cada vez más lento a medida que las tasas de penetración en la región empiezan a superar el 90% de la población. Los analistas creen que no crecerá a más de 5% a 10% al año, dependiendo del país, con una cobertura que se extiende a sectores menos rentables para las compañías. Así, son las conexiones de banda ancha doméstica y banda ancha móvil para la transmisión de datos a alta velocidad donde empieza a estar el verdadero juego.

Según Cisco, en América Latina había 34 millones de conexiones de banda ancha a diciembre de 2009. Los mercados de mayor penetración son Chile y Argentina, con una participación de 10,4% y 10%, respectivamente. Pero por número de usuarios son Brasil y México, los que lideran la región. En Brasil existen 11,5 millones de conexiones a banda ancha, un tercio de toda la región, y en México, casi cinco millones. Sin embargo, ambos mercados tienen dinámicas muy distintas. No sólo por los diferentes desempeños económicos, sino también por la estructura de mercado. La industria brasileña está dominada por un nutrido grupo de empresas que compiten fieramente entre sí por ganar participaciones de mercado, lo que ha generado un escenario propicio para la consolidación. Telemig, el operador de Minas Gerais, fue adquirida por Vivo, cuyos accionistas son Portugal Telecom y Telefónica. Lo mismo ocurrió con Teleamazonía, comprada por Telemar, empresa que el año pasado también compró Brasil Telecom, dice Victor Saulytis, miembro de Ratings Corporativos de Standard & Poor’s en São Paulo. “Ahora se anunció que Claro y Embratel, las dos operadoras del mexicano Carlos Slim, quieren juntar sus operaciones en el país”, afirma.

Según Teleco, una empresa de investigación en el sector de las telecomunicaciones de Brasil, la arremetida de Slim podría cambiar por completo el panorama actual de ingresos de las mayores empresas en el país, liga que actualmente es liderada por el grupo Telefónica (a través de sus operaciones Telefônica Brasil y la operadora celular Vivo) y la brasileña Oi.

En México hay menos acción. La crisis desaceleró al sector, que si bien creció 13,8% en 2009, fue menos de la mitad del crecimiento logrado en los años anteriores, según cifras de la Comisión Federal de Telecomunicaciones de ese país. “Aunque no fue inmune a la crisis, el sector resistió”, dice Manuel Jiménez, analista del grupo financiero mexicano IXE. “El crecimiento de la población, la baja penetración de los servicios y la competencia que ha bajado los precios han sostenido la demanda”.

¿Y la competencia en México? Las empresas vinculadas al multimillonario Carlos Slim dominan gran parte de la industria. La anunciada fusión de América Móvil, la operadora celular, con Telmex, la operadora de telecomunicaciones fijas, es un reflejo de cómo empiezan a integrarse el negocio de móviles con el de la transmisión de datos. Pero hay que mirar qué pasará con el gigante medial mexicano Televisa, que a través del TV cable, un sector al que Slim no ha podido entrar, ha empezado a crecer con fuerza en banda ancha y telefonía. Algunos analistas creen que la empresa de Emilio Azcárraga incluso podría apostar a penetrar otros países. 

En Argentina, las preocupaciones por la competencia también van al alza. “Se corre un riesgo de monopolio. Telecom Argentina es propiedad de Telecom Italia y Telefónica compró una participación de éste”, dice Ivana Recalde, directora del área corporativa de Standard & Poor’s en Buenos Aires. El problema es que aún hay muchos temas regulatorios pendientes y, a diferencia de otros países, en Argentina no se pueden subir los precios de las tarifas fijas, que varían mucho debido a la inflación. Como ese país ya tiene una penetración de telefonía móvil que supera el 100%, las principales operadoras en Argentina (Telefónica, Telecom Italia y Nextel) se han enfocado en sectores menos regulados, como internet, para seguir creciendo. “Por eso se está en una etapa de agregar valor y de mejorar los mensajes en la red. Por ahí irán los mayores crecimientos”, dice Recalde.

Chile, el mercado con mayor penetración en varios sectores de las telecomunicaciones, tuvo un 2009 tranquilo en el que sólo hubo problemas por el crecimiento de los incobrables y la reducción de los costos de interconexión, lo que disminuyó los ingresos en los servicios celulares de prepago. La penetración de móviles, que ya llegó a 95%, no sufrió daños. “El costo de no tener celular es muy alto, por eso —independientemente de lo que pase en el mercado—, las salidas no son tan rápidas”, dice Errandonea. Los operadores en Chile tienen sus ojos puestos sobre la banda ancha móvil, que hoy cuenta con unos 500.000 usuarios.

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