Brasil: y despertó el gigante

La mayor economía de América Latina apenas se enteró de la crisis y ahora se contagió de euforia.

Distribución por sector de las 100 mayores
empresas brasileñas
Fuente: AméricaEconomía Intelligence
Distribución por sector de las 100 mayores empresas brasileñas

Sólidos fundamentos macroeconómicos, la estabilidad política, el aumento del poder adquisitivo y su enorme mercado interno fueron los pilares que contribuyeron a que Brasil sobreviviera casi sin rasguños la crisis financiera internacional que se desencadenó a fines de 2008 y que, incluso, se afianzara como la economía más poderosa de América Latina. Su creciente poderío se refleja en el ránking de Las 500 Mayores Empresas de AméricaEconomía:  las empresas brasileñas y las operaciones de multinacionales en Brasil representan 47% de todas las compañías de la región en el ejercicio de 2009, sumando 226 compañías, 14 más que en el ránking de 2008.

El optimismo frente a una economía pujante se refleja en varios anuncios de inversiones récord, que cubren todo tipo de sectores. Algunas son para atender a un ávido mercado de consumo, como es el caso del sector automotor. Otras inversiones son para satisfacer la necesidad de infraestructura afirmar el crecimiento del país. Entre éstas se encuentran las obras para la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, pero también la infraestructura para transformar en los próximos años a Brasil en el quinto productor de petróleo más grande del mundo, gracias a las enormes reservas descubiertas en las costas de Rio de Janeiro (conocidas como pre-sal, por quedar debajo de una capa suboceánica de sal).

Una muestra. La estatal petrolera Petrobras (1ª en el ránking) anunció en junio inversiones de US$ 224.000 millones para los próximos cuatro años, mientras que la minera Vale invertirá US$ 90.000 millones de aquí a 2014, montos que podrían asegurar el liderazgo de ambas empresas en el sector. Hay que destacar que la mayor parte de esas inversiones irán al mercado interno.

Casi la mitad de las empresas de Las 500 Mayores son brasileñas u operan en ese país.

Esta dinámica también ha contribuido a que las empresas brasileñas estén, como nunca antes, en el radar de las fusiones y adquisiciones. El año pasado hubo 649 transacciones, según datos de PricewaterhouseCoopers, y 64% de los capitales invertidos fueron brasileños. La diversificación de los negocios se ha dado en todos los sectores.  Las fusiones y adquisiciones crearon empresas que ahora cuentan con una amplia presencia internacional, como es el caso del productor de carne bovina JBS Friboi. En muchos sectores la consolidación ha sido impulsada para generar economías de escala que garanticen a las compañías competir en el plano global.
Algunas empresas afectadas por la crisis fueron adquiridas por rivales. Es el caso de Fibria (que nació de la fusión de Aracruz Celulose y Votorantim Celulose) y Brasil Foods (fusión de Sadia con Perdigão). Aracruz y Sadia hicieron malas apuestas, lo que debilitó sus finanzas y facilitó  la adquisición.

El sector de energía también se mueve. Empresas como Shell (que este año anunció un joint venture con Cosan por un valor de US$ 12.000 millones), Cargill, Tereos y Dreyfuss hicieron fuertes apuestas en la industria del etanol, demostrando el potencial que tiene Brasil para desarrollar tecnologías nuevas y limpias, lo que es esencial para la diversificación de la matriz energética. Todo indica que el optimismo post-crisis que se ha apoderado de Brasil hará que sus empresas sigan dominando con fuerza el ránking de las mayores empresas de América Latina en las ediciones futuras.

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