Braskem: En busca de un sitial global

Mediante un crecimiento orgánico, pero también vía adquisiciones, la petroquímica brasileña quiere convertirse en un protagonista global en este sector.

Gradin: planes de expansión para México y Venezuela.

A pesar de márgenes cada vez más estrechos en el negocio petroquímico, la brasileña Braskem ha sabido mantenerse entre las empresas más competitivas y rentables del sector. La compañía, que cotiza en la Bolsa de São Paulo, facturó un poco más de US$ 8.750 millones en 2009, lo que equivale a un crecimiento de sus ventas de 14% frente al año anterior.

“Nuestra visión estratégica es llegar a ser una de las cinco mayores petroquímicas del mundo hacia 2020, siempre basándonos en la sustentabilidad”, dice Marcelo Xavier, vocero de Braskem.

Se trata de una meta ambiciosa considerando el contexto competitivo. En la península arábiga se están construyendo polos petroquímicos gigantescos, mientras que China está impulsando un plan de estímulo para esta industria. Sin embargo, la compañía brasileña se encuentra en un buen pie para intentarlo. Actualmente ya es la octava empresa más grande del mundo en este sector y la tercera de América Latina, después de las operaciones petroquímicas de la estatal mexicana Pemex y de la venezolana Pequiven, Además, Braskem ya es el mayor productor de resinas termoplásticas del hemisferio occidental. Ello, gracias a sus 29 plantas industriales distribuidas por Brasil y Estados Unidos, país en el que cuenta con tres fábricas. En total, Braskem produce anualmente más de 15 millones de toneladas de estas resinas y otros productos.

El año pasado, la empresa, que cuenta con 4.800 empleados, vendió casi US$ 1.900 millones en más de 60 países, lo que la coloca entre las mayores compañías exportadoras de Brasil. Además, en 2009 retornó a la rentabilidad después de registrar pérdidas por más de US$ 1.000 millones en 2008.

Su mejorada situación financiera le ha permitido apostar a una expansión impulsada por adquisiciones. Una de las grandes noticias en el sector petroquímico este año fue el acuerdo de Braskem de adquirir a su compatriota Quattor, una compañía que facturó US$ 2.700 millones el año pasado. Además, Braskem también compró la unidad de negocios de polipropileno de la estadounidense Sunoco Chemicals.

La primera no fue una adquisición simple y tuvo ciertos niveles de audacia y riesgo. Braskem compró al conglomerado Unipar tres empresas: Quattor, Unipar Comercial y Politeno. El punto es que, con ellas, también vino una deuda de más de US$ 3.700 millones, prácticamente similar a la deuda de la propia Braskem. El mercado e inversionistas estaban cautelosos. La solución se logró por medio de una operación de ingeniería financiera que creó una controladora de la compañía llamada BRK, en la cual el conglomerado industrial Odebrecht, dueño de Braskem, tiene una participación de 53,8% y la petrolera brasileña Petrobras 46,2%.

Odebrecht aportó US$ 555 millones y Petrobras US$ 1.388 millones para realizar la operación y ambas decidieron efectuar un aumento de capital de Braskem para contribuir a financiar el acuerdo.

Pero el apetito de Braskem no se limita al mercado brasileño. El presidente ejecutivo de la petroquímica, Bernardo Gradin, ha hablado de “planes de crecimiento agresivos”, que incluyen el mercado mexicano y venezolano. El impulso de internacionalización de Braskem no termina ahí. “La empresa evalúa un proyecto para la producción de 700.000 a un millón de toneladas de polietileno en Perú basado en gas natural, en asociación con Petrobras y PetroPerú”, afirma el vocero Xavier. También, la compañía, está explorando la viabilidad de proyectos en Bolivia. Además, en asociación con el grupo industrial mexicano Idesa, Braskem ganó la licitación realizada por Pemex Gas para la adquisición de materia prima con el objetivo de desarrollar un importante proyecto petroquímico en México, el que entraría en operación en 2015.

Braskem apuesta a nichos nuevos como el polietileno de etanol para conquistar los puestos de liderazgo en esta industria.

Algunos analistas han enviado señales de alerta afirmando que la estrategia de expansión de Braskem se estaba extralimitando. Los modestos resultados de comienzos de 2010 parecieron darles la razón. Pero el horizonte se ve más despejado. En parte ello se debe a que Braskem ha sido una empresa líder en la creación y producción de polietilenos verdes. Hace tres años anunció el desarrollo de un plástico a partir de etanol de caña de azúcar. Y ahora “una unidad industrial, con capacidad para producir 200.000 toneladas por año, está siendo proyectada para entrar en funcionamiento en el último trimestre de este año”, dice Xavier. “La empresa ya cerró acuerdos que involucran el suministro de polietileno verde con diversas empresas de Brasil y del mundo, como Brinquedos Estrela, Acinplas, Petropack, Tetra Pak, Johnson & Johnson y Shiseido”, afirma.

El desarrollo de estos productos viene de alianzas con centros de investigación locales y extranjeros, pero además Braskem posee un centro de tecnología e innovación en el cual invirtió US$ 44 millones en 2009, y que cuenta con cerca de 190 investigadores y técnicos propios.

Estos esfuerzos en investigación y desarrollo se deben, en parte, a que la empresa busca posicionarse como la compañía más “ecoeficiente” del sector. Según datos del Consejo Internacional de Asociaciones de Industria Química (ICCA,por sus siglas en inglés), su uso de 4 m3 de agua por tonelada de producto es mucho más baja que el promedio global de 27,8  m3. Entre 2002 y 2009 otros indicadores le son favorables: el ahorro de energía fue de 12% y la generación de residuos bajó 61% y la de efluentes (residuos líquidos), 40%.

De todas formas, el gran peligro para Braskem es un mercado petroquímico cuyos márgenes están cayendo. Está por verse cuál será el impacto pleno de las muchas plantas gigantes de Arabia Saudita que cuentan con costos de producción que, en teoría, son 50% más bajos que en el resto del mundo debido a las economías de escala e integración vertical con su industria de extracción petrolera. Por ahora, varias de ellas se encuentran detenidas, demoradas o con aumentos demasiado grandes en sus presupuestos de construcción. Ésa puede ser la ventana de oportunidad para que jugadores como Braskem se afiancen como protagonistas de este sector.