General Motors: Sin reinventar la rueda

La automotriz tuvo un difícil 2009, en especial en México y Colombia. Ahora confía en una recuperación mexicana y, sobre todo, en la demanda brasileña.

Kuri: “Las operaciones mexicanas son rentables”.

Una de las industrias símbolo de la crisis económica ha sido la automotriz, en especial el duro pasar que han tenido los tres grandes fabricantes de Detroit: Ford Motor Company, General Motors y Chrysler. El desplome de GM, que en junio de 2009 se acogió a las leyes de protección de bancarrota, encendió las alarmas de la industria al sur del Río Grande, ya que, contando todas sus operaciones en América Latina, es el mayor fabricante de automóviles y autopartes en la región.

GM enfrentó un durísimo 2009, que sólo se ha visto aliviado un poco en los últimos meses por los tropiezos de sus rivales japoneses, en especial Toyota, que tuvo que sacar de circulación millones de vehículos por fallas técnicas.

Las operaciones en América Latina sufrieron, aunque la empresa logró registrar leves crecimientos en sus ventas en Brasil y Argentina debido a una mayor demanda en esos países. En el primer país facturó US$ 8.460 millones en 2009, 1,6% más que el año anterior. En Argentina, el alza fue de 2,3%, para totalizar ingresos de US$ 1.800 millones. Pero la facturación de GM Colmotores, su operación en Colombia, se desplomó 13,4%, a unos US$ 1.100 millones.

La situación más difícil es la de México, donde GM tiene el mayor número de plantas. Gran parte de la producción se destina a Estados Unidos, cuya demanda, en especial las camionetas grandes de GM que solían ser las más rentables, siguió en el piso en 2009. Las ventas de GM México llegaron a US$ 11.480 millones, una baja de 4,5%.

Sin embargo, en GM México están optimistas. La empresa se mantuvo como el mayor fabricante de automóviles y autopartes en ese país, con una participación de mercado de 19,9%, según cifras de la propia empresa. Y después de la japonesa Nissan, sus vehículos son los segundos más vendidos.

Además, desde la reestructuración iniciada a mediados de 2008, las operaciones de GM México se integraron a GM Norteamérica, lo que para muchos observadores constituyó una señal de la compañía de defender sus plantas en América Latina.

“Se dio una muestra clara que todas las operaciones mexicanas son rentables y fueron dignas de ser integradas a la nueva empresa”, dice Mauricio Kuri director de relaciones públicas y gubernamentales de GM México. “El haber logrado buenos estándares de calidad nos permite contar con plataformas exitosas en el mercado interno. Tenemos el caso de Chevy, el auto más popular del país. Además exportamos al mercado de Estados Unidos y Sudamérica”, dice Kuri.

Precisamente en Brasil, que cuenta con la planta más grande en Sudamérica, están cifradas las esperanzas de GM. El mercado en ese país no ha sabido de crisis a medida que la expansión va incorporando a millones de brasileños a la clase media. Pronto, ese país podría convertirse en el cuarto mayor consumidor de vehículos nuevos, sobrepasando incluso a Alemania, y quedando sólo atrás de China, Estados Unidos y Japón.

De hecho, en 2009 GM batió su propio récord en el mercado brasileño al vender cerca de 600.000 unidades. “Para 2010 esperamos batir esa marca y vender por lo menos 650.000 unidades”, dice Jaime Ardila, presidente de GM Brasil y para el Mercosur.