Profes de Lujo

En cuanto al área académia, la Universidad de Talca también hizo un esfuerzo por mejorar su planta: aumentó su staff de profesores total, con más docentes tanto a tiempo completo como part time. También mejoró la calidad de sus alumnos. En 2010 se llevan 68 estudiantes con puntajes de excelencia académica mientras que en 2009 fueron 37. La Universidad Andrés Bello (UNAB) es otra que aumentó el ingreso de estudiantes en los tramos superiores. A fines de 2009 recibió un 20% más de alumnos de entre 600 y 700 puntos en la PSU y un 35% más en el caso de jóvenes con más de 700 puntos.

La Universidad Católica de Santiago mejoró en 2009 la calidad de sus alumnos y sus ínidices de investigación, lo que le permitió desplazar a la Universidad de Chile del primer lugar del ránking.

Algo parecido pasó con la UC del Norte, que incrementó en un 8% el reclutamiento de alumnos de entre 700 y 800 puntos. UDD, en tanto, también captó más ingresos, pero el alza se concentró en el tramo de 550 hasta 700, mientras que se estancó en los superiores a eso. Además, la UNAB aumentó su cuerpo docente full time desde 520 a 599 y part time desde 188 a 323. Los esfuerzos de la Universidad de los Andes van en la misma línea: sus académicos de media jornada pasaron de de 91 a 231 en un año.

La Pelea por las Carreras

La modernización de las carreras es uno de los factores que están marcando tendencia para los próximos años.

Al menos de las principales. En un ambiente competitivo, las escuelas buscan diferenciarse y ganar su sello propio. La Facultad de Derecho de la UDP es la primera entre las privadas en el subránking de carreras, lo que logró, a juicio de su decano, Juan Enrique Vargas, adelantándose a tendencias como la semestralización de su malla. “Somos un competidor directo de los programas más tradicionales y mejor evaluados en el medio nacional, como son los de la Universidad de Chile y la Católica”, dice Vargas. Y reconoce que hay otras privadas que están haciendo un buen trabajo para desplazarla, “entre las que destacan la Universidad Adolfo Ibáñez y la Universidad de los Andes”.

Su fortaleza está en la calidad de sus alumnos, con un puntaje de ingreso promedio de 665 puntos e la PSU en 2009. “Nuestra mayor selectividad nos diferencia de las restantes Facultades Privadas”, dice Vargas. Sin embargo, éste es quizá un patrimonio más claro de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Y eso la distingue de las privadas. Al menos de las más jóvenes.

Juan Enrique Vargas, Decano Derecho UDP

“Dejan de lado otros aspectos del deber ser de la universidad, como la relación con la sociedad y sus instituciones, la investigación, la generación de conocimientos, la crítica de lo establecido, el desarrollo de nuevos enfoques”, dice Roberto Nahum, decano de la escuela de la casa fundada por Andrés Bello. “Eso las confina a una visión restringida”.

Por eso, la entidad busca resaltar un sello de diversidad y de aprendizaje más amplio, “no sólo cognitivo, sino también social y emocional”, dice el decano. “Nos preocupamos también de formar personas con carácter para liderar y desenvolverse en el mundo laboral sin limitaciones”.

La necesidad de formar profesionales que sepan desenvolverse en el mundo real cruza a todas las carreras tradicionales. Sobre todo a las Ingenierías, que buscan dotar a sus alumnos cada vez de más habilidades blandas y competencias en el área de los negocios.

La escuela de Ingeniería Civil de la Universidad Adolfo Ibáñez, por ejemplo, busca integrar el trabajo práctico con el teórico a través de la creación de talleres a lo largo de toda la malla curricular, en materias como diseño, emprendimiento o mundo digital, en un modelo adaptado de universidades estadounidenses, como el Massachusetts Institute of Technology (MIT). “Las universidades deben dar una formación aplicada”, dice Marcelo Villena, director de la carrera. “El profesional que se forma debe saber hablar con otros profesionales, caracterizar un problema, estructurarlo, etc.”

El foco hacia la gestión hace compartir a la carrera muchos programas y profesores con Ingeniería Comercial, cuyo director es Mauricio Villena, hermano gemelo de Marcelo.

Por esta misma estructura optó la Universidad Técnica Ferderico Santa María (USM), con una amplia tradición de excelencia en ingenierías duras. “Somos de las pocas universidades en Chile que tienen la escuela de Ingeniería Industrial no en la Facultad de Ingeniería, sino en la de negocios”, dice Cristóbal Fernández, director de la carrera. Esto les permite sumar un foco claro hacia la gestión a la base científico-tecnológica de la casa de estudios.

La Universidad Andrés Bello aumentó el ingreso de estudiantes en los tramos superiores. A fines de 2009 recibió un 35% más de jóvenes con más de 700 puntos en la PSU.

¿Cómo lo hacen? Compartiendo profesores y juntando en algunos ramos a los alumnos en los últimos años de Ingeniería Comercial e Ingeniería Industrial. “El comercial es más creativo, más orientado al mercado; el industrial tiene un componente más de procesos”, explica Fernández. “Esa combinación dentro de la sala de clases ha sido muy favorable”.

Eso es parte de un rediseño de la carrera que realizaron a fines de 2008 y que también implicó, al igual que la UAI, aumentar fuertemente la oferta de talleres. Y éstos buscan entregar los aspectos de formación que menos tienen que ver con la de un ingeniero típico de la USM. “El objetivo es dar una preparación más fuerte en las competencias blandas, como liderazgo, trabajo en equipo, negociación o desarrollo personal”, dice el director de la carrera. También buscan entregar más conocimientos de economía y recientemente incorporaron un área de gestión energética.

Hace un año, inauguró un laboratorio altamente sofisticado en Santiago y pronto lo replicarán en Valparaíso, totalizando ambos una inversión cercana a US$ 1 millón.

Siguiente »« Anterior