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Tierra de nadie

La violencia en muchas ciudades del norte mexicano ha diezmado el turismo, una de sus importantes fuentes de ingresos, golpeando aún más unas economías que se desplomaron en 2009.

Por temor, sus padres les prohibieron celebrar el cumpleaños de uno de sus compañeros en una discoteca y los obligaron a festejar en alguna casa para que estuvieran seguros. A la 1:30 a.m. llegó un comando armado con rifles de asalto y abrió fuego: 15 adolescentes murieron. Parece que fue una masacre por error. Así refrendaba Ciudad Juárez el 31 de enero pasado su título como la ciudad más violenta del planeta.

Rio de JaneiroGeografía violenta

Las ciudades fronterizas del norte han sido las más golpeadas por el crimen. Pero la violencia también ha alcanzado a otras regiones de México.

Desde que asumió el poder Felipe Calderón en 2006, más de 4.300 personas han sido asesinadas en esa ciudad del estado de Chihuahua, que tiene una tasa de 130 homicidios por cada 100.000 habitantes, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, una organización civil mexicana. Aunque menos grave, en otras urbes del norte mexicano la situación también es alarmante.

En Culiacán, en el estado de Sinaloa, han sido asesinadas 1.500 personas desde diciembre de 2006. En Tijuana, perteneciente a Baja California, van 1.350 y en Nogales, estado de Sonora, han muerto 327. Incluso Monterrey, el centro industrial del país, ha presenciado 129 ejecuciones en los últimos tres años.

La ola de violencia ha mermado el comercio local y ha espantado el turismo, golpeando aún más un país que el año pasado registró una contracción económica de 7,3%, una de las mayores caídas del Producto Interno Bruto (PIB) en toda América Latina.
En Tampico, en el estado de Tamaulipas, durante la Semana Santa la mayoría de los comercios permaneció cerrada por las intensas balaceras registradas esos días. Debido a la violencia, los organizadores de la Feria de Tampico, una fiesta local que cumplía 50 años, decidieron cerrar el evento siete días antes de la fecha prevista. La feria tuvo que ser evacuada por militares y marinos, según reportes de prensa locales.

Alarmados por las imágenes de violencia que ven en la televisión, muchos turistas han decidido evitar las regiones más afectadas, en especial los estadounidenses. “Hay datos que hablan de una disminución de 10% en el flujo de turistas en 2009, y en algunas regiones hasta de 50%”, dice Óscar Palacio Soto, presidente de Asuntos Fronterizos de la Confederación Nacional Turística de México (CNT).  Según Palacio Soto, las regiones más afectadas por la merma turística son el corredor Tijuana-Ensenada, en el estado de Baja California; Nogales, en Sonora; Ciudad Juárez, en Chihuahua, y algunos puntos de la frontera de Tamaulipas.
Nadie maneja cifras concretas respecto a la caída en el flujo de turistas. Pero ciertamente para estados como Baja California, donde el turismo representa 10% del PIB regional, cualquier merma es dolorosa.

Según la Secretaría de Turismo, la inversión privada en la industria del turismo podría llegar este año a US$ 2.000 millones, lo que es 56,9% menos que la inversión registrada en 2008. El principal factor en el bajón es la crisis económica, en especial la situación de Estados Unidos, ya que ese país representa 46% de la inversión extranjera en México.
Este año el turismo se ha reactivado un poco de la caída libre que experimentó el año pasado, pero es poco probable que las ciudades norteñas se beneficien en el corto plazo. En marzo, tres personas del consulado de EE.UU. en Ciudad de Juárez fueron asesinadas en esa ciudad por sicarios. Dos de ellos eran estadounidenses.

“Tenemos que reconvertir nuestra frontera en una zona segura”, dice  Óscar Palacio. “Y donde  se dé violencia, hay que combatirla con inteligencia y astucia, no con una guerra en las calles”.