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Análisis por resultados: Siguen creciendo

En general fue un año redondo para petroleras y mineras en toda la región. Pero no todo es felicidad.

Los números no mienten. Sólo que no cuentan una historia lineal. A simple vista los resultados de las 500 mayores empresas de América Latina describen un panorama de expansión generalizado, pero con matices significativos por sector, por país e incluso al interior de cada uno de éstos.

Capacidad instalada

Ha sido un año en que la industria petrolera sigue expandiendo su capacidad de la mano de grandes y nuevos yacimientos de hidrocarburos en la costa Atlántica brasileña, que podrían cambiar completamente el mapa regional de la energía. Un año en que los grandes proyectos hidroeléctricos y termoeléctricos están en carrera por satisfacer la creciente demanda de industrias y consumidores. Donde las redes inalámbricas y su capacidad crecen de la mano de una nueva generación de dispositivos móviles, y las cadenas de comercio minorista siguen expandiéndose mediante el crédito de consumo a las nuevas capas medias de la región.

Eso, y la sed de las masas en un año de calor excepcional: el del clima en sí y el de un Mundial de Fútbol, capitalizado por las grandes embotelladoras regionales, como la brasileña Ambev. Y, claro, como los goles son amores, qué mejor que comentarlos y retransmitirlos por un smartphone: ahí está América Móvil y su red regional recogiendo entusiasmos desde México a Chile, pasando por Brasil.

Estos aumentos en las ventas de determinadas empresas tienen un correlato en los propios resultados sectoriales, donde el petróleo (Petrobras, PDVSA), minería (Vale), telecomunicaciones (América Móvil) y bebidas (Ambev) siguen liderando.

Pero existen, eso sí, grandes y signicativas excepciones, como el de la petrolera estatal mexicana Pemex, la que al menos redujo durante 2010 sus pérdidas a la mitad: US$ 3.843 millones y logró el primer lugar de la region por Margen Ebitda. En otras palabras, impuestos, amortizaciones y depreciaciones se ensañan con las ventas de esta empresa de hidrocarburos.

Las minas de oro

De los resultados de las 500 mayores empresas se desprenden también los nuevos patrones de empleabilidad de los latinoamericanos. Las industrias de materias primas, las que más venden y ganan dinero, son empleadoras más bien selectivas: trabajar en ellas requiere especialización y temple (hay faenas mineras a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar), y la accidentalidad laboral es el infierno a evitar por todos los medios, contratando trabajadores con pinzas.

Los grandes empleadores de América Latina son, por tanto, sectores de servicios como el comercio minorista y las telecomunicaciones. De las cinco empresas que más contrataron durante 2010, tres son grandes retailers mexicanos: Walmart (el mayor empleador de toda América Latina, con más de 219.000 empleados), Soriana y Puerto de Liverpool. Aparte de éstas, también se destaca el grupo chileno Cencosud, cuyas operaciones crecen cada año mediante una apuesta decidida en los países del Pacífico (Perú y Colombia), pero también por el insaciable apetito de Brasil.

Son también los fabricantes de productos de consumo masivo, en especial bebidas y alimentos, como la mexicana Femsa, que emplea a más de 108.000 personas.

Entre los grandes empleadores de la región se destaca la brasileña Odebrecht. Es el único de los cinco primeros que contrata fundamentalmente a profesionales de la ingeniería. Es el perfil productivo de América Latina el que provoca este sesgo.

La escala de cada mercado sin duda cuenta en estos grandes números. Eso explica que el 52% de las 50 empresas que más crecieron en ventas sean brasileñas, pero que el 66% de las que más perdieron también lo sean. Respecto de las mexicanas, el porcentaje reproduce también el número de empresas de este país entre las 500.

Ha sido un año en que la industria petrolera sigue expandiendo su capacidad.

Pero siempre hay una excepción, y en este caso son las empresas chilenas. Un 20% de las que más crecieron en ventas provienen de ese país, contra sólo un 3% de las que más perdieron. ¿Reflejo de la rigurosidad en la gestión con que se asocia a este país?

Por otra parte, ¿es de sorprender la caída de ventas de empresas como Movistar Venezuela o CANTV? ¿Habrá sido la mejor idea del grupo Pão de Açúcar comprar Casas Bahia, un retailer cuyas ventas cayeron un 34% en 2010? Si las pérdidas millonarias de Pemex tienen raíz en el rol que cumple esta empresa en las cuentas fiscales mexicanas, ¿cómo explicar las de Cemex sino por una apuesta imprudente por el mercado de la construcción en EE.UU.? Telefónica de Colombia también figura entre los grandes perdedores de 2010, un honor dudoso en un país que crece y se globaliza, tardíamente pero con entusiasmo.

De estas cifras se desprenden muchas cosas, entre otras, el veredicto de los mercados financieros, las clasificadoras de riesgo, los grandes bancos y fondos de inversión. Habrá que tomar distancia y afinar la mirada para tener un cuadro general. Los resultados de las empresas parecen indicar que somos más ricos, o que al menos vamos en ese camino.

Manos Trabajadoras

 

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