Un grupo de instituciones valientes

Estetoscopio
Clínicas y hospitales de América Latina abrieron sus informes básicos sobre gestión y resultados, con el objetivo de mostrar cómo funcionan los mejores de toda la región. Tienen una calidad como para no envidiar en nada a los más destacados del planeta.

Andrés Almeida Farga

Las salas de los aeropuertos norteamericanos cada vez reciben a un nuevo tipo de viajero: el turista de salud, aquel que agarra sus maletas y que busca en otro país un tratamiento médico que su presupuesto no le permite hacerse en su hospital más cercano. Muchos de ellos viajan miles de kilómetros, siendo ciertos países de Asia y de Europa Oriental algunos de sus destinos favoritos para atenderse. ¿América Latina? Aún muy poco. Las grandes clínicas y hospitales de la región tienen pocos resultados en su afán de convertirse en centros de atracción para pacientes de EE.UU. y del resto del mundo.

Una de las razones es que muy poco se sabe de los hospitales latinoamericanos. Y es que cuando se habla de salud en América Latina, muchos extranjeros siguen pensando en el dengue o la malaria, y muy pocos tienen la percepción de que puede haber instituciones de tan alta calidad como las de su mismo país.

Por ello, AméricaEconomía Intelligence se planteó el desafío de conocer mejor a las grandes instituciones hospitalarias de la región y entender cuáles son las que ofrecen los mejores niveles de calidad en su gestión, en sus cuerpos médicos y servicios a los pacientes. El resultado es este primer estudio sobre calidad de clínicas y hospitales de América Latina, un ejercicio que no había sido realizado por ninguna otra institución de la región hasta ahora.

Durante varios meses se trabajó con un panel de expertos con el objetivo de diseñar una metodología que permitiese evaluar la calidad de los centros médicos, específicamente aquellos llamados polivalentes o de alta complejidad, es decir, que tienen una infraestructura para varias especialidades médicas.

Gracias a la información provista por los ministerios de Salud de 10 países de la región, junto a la de otras instituciones internacionales, se creó una muestra de 180 hospitales y clínicas de toda la región, que fueron invitados a participar. Muchos no lo hicieron, aduciendo problemas de tiempo, crisis sanitarias (la gripe AH1N1, por ejemplo) o simplemente porque no tenían la información requerida de manera ordenada.

No obstante, un grupo importante sí lo hizo y abrió los secretos de su gestión interna al equipo investigador de AméricaEconomía. Un grupo de instituciones valientes, de las que se seleccionaron en este listado las 20 con mejores resultados, lideradas por el Hospital Albert Einstein de São Paulo y la Clínica Alemana de Santiago de Chile, en un grupo que incluye hospitales y clínicas privadas, universitarios y públicos de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Uruguay y Venezuela.

Para llegar a ese listado se evaluó cada entidad hospitalaria en distintas dimensiones. Una de las más importantes fue la seguridad hospitalaria. Según los expertos y los modelos de calidad analizados, la capacidad de una institución de minimizar los riesgos, dentro de la complejidad de sus operaciones, es la base para la gestión de calidad.

Para medirla no sólo se solicitaron indicadores como los de infección intrahospitalaria, que se refiere a la cantidad de pacientes que contraen infecciones dentro de los recintos médicos (el promedio de los hospitales acreditados por instituciones importantes como la Joint Commission International o la International Society for Quality in Health Care resultó de 5,2%). La seguridad no sólo se mide por sus resultados. También son relevantes los procesos hospitalarios que las instituciones mantienen para disminuir los riesgos. Por ello se evaluó la existencia de procedimientos como el correcto registro, gestión y transparencia de información médica y de percepción de los pacientes (como las encuestas de satisfacción); la aplicación sistemática de buenas prácticas y la disponibilidad de profesionales en los turnos de urgencias. Se midió además la presencia y frecuencia de reuniones de los Comités de Ética, pues estas entidades están a cargo de velar por la dignidad de los pacientes.

La segunda dimensión analizada para cada hospital fue el factor humano. Para nadie es un misterio que muchos pacientes escogen al médico antes que la institución en que se van a atender, porque entienden la importancia del profesional en la prestación de salud que recibirán. Por eso mismo AméricaEconomía Intelligence decidió entonces incluir como principal proxy la formación de los médicos de cada hospital o clínica en la medición. Contra todo pronóstico, este tipo de dato no estaba previamente disponible en la mayor cantidad de hospitales y clínicas, los que debieron hacer enormes esfuerzos para reunir los antecedentes de formación de su plantel médico. Aunque en muchos casos fue imposible obtener la información de estudios y especialidades de sus médicos de planta fija.

Sin duda, este vacío de conocimiento acerca de quiénes trabajan en una institución compleja como las hospitalarias es una debilidad general detectada por este estudio. Esto no implica que los hospitales y clínicas de América Latina, en su mayoría, no controlen quiénes son los médicos de su plantel, pero sí se limitan muchas veces a un estándar mínimo de acreditación de estudios al momento de ingresar, sin que después haya un mayor seguimiento.

No obstante, hay algunos estándares que se pueden obtener: 91,4% de los médicos de los 20 mejores de la región tiene al menos una especialidad; 32,4% tiene una subespecialidad y sólo 1,9% posee dos o más subespecialidades.

Y si se trata de especialidades, las prestigiosas universidades de Estados Unidos y Europa son el principal horizonte de estos profesionales. De hecho, 9% de los médicos con una subespecialidad estudió ahí; 15,7% de los que tienen dos especialidades eligió entre estos destinos, y 84% de los que tienen tres.